La tierra y los aromas de la Dehesa solo se palpan pisándola, oliéndola, sintiéndola y acompañándola.
Su cultura está en los cimientos de la ganadería y agricultura, que desde siempre se han combinado a la sombra de las encinas y los alcornoques vislumbrando íntegramente a los que hoy definimos como BIODIVERSIDAD.